Hay un fracción de nuestra memoria que ha quedado sepultada en las profundidades de la historia. La de unas gentes que fueron obligadas a abandonar su matria por el simple hecho de profesar otra religión. Hoy nos adentramos en su relato poniendo el foco en uno de los destinos predilectos de esta diáspora; en Tetuán: la última ciudad andalusí.
